La psicología sorprendente
Hacer la cama puede parecer una tarea insignificante, incluso sin sentido, sobre todo cuando vas a volver a desordenarla en unas 17 horas. Pero este pequeño gesto no es nada insignificante. Las investigaciones demuestran que hacer la cama tiene un gran impacto psicológico: te ayuda a sentirte más en control, reduce la ansiedad e incluso aumenta la productividad diaria.
Según Charles Duhigg , autor de El poder del hábito , pequeños hábitos clave (como tender la cama) pueden desencadenar una reacción en cadena de otros comportamientos positivos. Quienes tienden la cama con regularidad tienen más probabilidades de ajustarse a un presupuesto, hacer ejercicio de forma constante y, en general, reportan una mejor higiene del sueño. Además, nos hace más felices.
De hecho, Gretchen Rubin, autora de El Proyecto Felicidad , descubrió que tender la cama era uno de los hábitos más comunes relacionados con la felicidad. ¿Por qué? Porque es una tarea que requiere poco esfuerzo y mucha recompensa, y que te hace sentir bien.
También hay un componente fisiológico. Al completar una tarea pequeña, como tender la cama, el cerebro libera una pequeña dosis de dopamina, un neurotransmisor que nos hace sentir bien y que impulsa la motivación. Ese pequeño logro genera impulso. Y en días estresantes, volver a una cama perfectamente tendida puede parecer un raro momento de control en un mundo por lo demás impredecible.
Incluso los expertos en salud mental lo notan. Los terapeutas suelen recomendar tender la cama como un hábito de conexión a tierra para quienes sufren ansiedad o depresión, ya que ayuda a reconstruir una sensación de estabilidad y estructura.
En pocas palabras: no haces tu cama por su aspecto, sino por cómo te hace sentir. Y con el tiempo, esa sensación moldea tu estado de ánimo, tus hábitos e incluso tu sueño.
La guía definitiva paso a paso
Cómo hacer tu cama como un profesional
¿Quieres que tu cama luzca como la de un hotel sin pasar 20 minutos ahuecando almohadas? Aquí tienes la mejor manera de hacer tu cama cada mañana, paso a paso.

Cómo hacer tu cama:
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Empieza de cero. Desmonta la ropa de cama semanalmente y lava todas las sábanas. Ropa de cama limpia = un nuevo comienzo.
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Alise la sábana ajustable. Ajuste bien todas las esquinas para que la base quede plana y firme.
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Levanta la sábana superior. Deja que cuelgue uniformemente por ambos lados y luego métela debajo del colchón, a la altura de los pies.
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Añade tu manta o edredón. Sacúdelo, extiéndelo y alisa las arrugas. Si es un edredón, esponjálo.
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Capas de mantas (opcional). Dobla una manta a los pies de la cama para darle textura y mayor calidez.
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Esponja y coloca las almohadas. Apila primero las almohadas para dormir y luego coloca las almohadas decorativas delante.
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Toque final: realinea y alisa. Unos segundos de alisado le dan ese aspecto pulido y definido.
Si se hace bien, todo el proceso debería tomar de 2 a 3 minutos. Y si necesitas una explicación más allá de las apariencias, sigue leyendo.
El factor salud e higiene
¿Qué pasa cuando no haces la cama?
Seamos realistas: tu cama es un imán para el polvo, las células cutáneas, el sudor y los alérgenos. Si no se hacen, los cálidos y oscuros pliegues de las sábanas y mantas se convierten en el caldo de cultivo perfecto para los ácaros del polvo y las bacterias.
Esto es especialmente importante para las personas con alergias o asma. Según la Asociación Americana del Pulmón, los ácaros del polvo proliferan en colchones y ropa de cama, y sus excrementos son un importante alérgeno en interiores.
Dejar la cama desordenada todo el día permite que la humedad y los aceites corporales se asienten. Y si su colchón no está hecho de materiales naturales y transpirables, puede atrapar el calor y los alérgenos, lo que produce una mala calidad del aire y un sueño deficiente.
Es por eso que tu rutina de hacer la cama debe estar acompañada de un colchón que favorezca un sueño limpio y saludable.
La Fundación
Por qué tu colchón debe estar limpio y ser transpirable

Una cama bien hecha es tan buena como lo que hay debajo de ella.
La mayoría de los colchones retienen el calor, el polvo e incluso emiten COV (compuestos orgánicos volátiles) de las espumas sintéticas. Estos pueden liberar gases en el aire de la habitación y perturbar la respiración, la piel y los ciclos de sueño.
Los colchones Essentia se fabrican de forma diferente. Nuestra tecnología patentada utiliza espuma viscoelástica natural hecha de látex orgánico, que:
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Resistente a alérgenos: sin pegamentos tóxicos ni espumas que retengan polvo.
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Transpirable: regula activamente la temperatura para mantenerte fresco y seco.
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No tóxico: Materiales certificados GOLS y GOTS que favorecen un aire interior limpio.
¿Quieres saber más sobre cómo convertir tu dormitorio en un espacio de descanso saludable? Consulta nuestra guía: Cómo hacer de tu dormitorio un oasis
Lista de verificación esencial para la ropa de cama
Las capas que necesitas para un sueño profundo
Piensa más allá de lo básico. Tu ropa de cama se integra con tu colchón para regular la temperatura, la comodidad y el contacto con la piel durante toda la noche.
Esto es lo que recomendamos para un sistema de sueño perfecto:
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Sábanas de algodón orgánico o lino: transpirables, absorben la humedad y son suaves para la piel.
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Mantas ligeras de temporada: cambia las capas según el clima.
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Inserto nórdico natural: relleno de lana o algodón orgánico para un aislamiento transpirable.
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Protector de colchón a prueba de alérgenos: protege contra los ácaros del polvo sin bloquear el flujo de aire.
Evite los materiales sintéticos o pesados que retienen el calor. Quiere que su ropa de cama respire y se mueva con usted, no que le sofoque la piel.
Almohadas y postura
Cómo elegir el soporte adecuado para su estilo de sueño
Si bien su almohada puede ser una prioridad para su comodidad, también es un componente estructural de su postura al dormir. Combinada con el colchón adecuado, una buena almohada mantiene una alineación neutra de la columna, lo que previene el dolor de cuello y espalda.
Esto es lo que hay que tener en cuenta según el estilo de sueño:
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Durmientes boca arriba: almohada de altura media que sostiene la curva natural del cuello.
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Durmientes de lado: mayor altura y material más firme para rellenar el espacio entre la oreja y el hombro.
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Personas que duermen boca abajo: almohada fina y suave, o ninguna, para evitar forzar el cuello.
Piense en su almohada y colchón como un equipo: su colchón sostiene la base de su columna, su almohada completa la alineación desde arriba.
Creando un "santuario del sueño"

El aroma, la luz y el sonido importan más de lo que crees
Una cama hecha es un gran comienzo, pero toda la habitación afecta la calidad de tu sueño.
¿Quieres construir un verdadero santuario para el sueño? Concéntrate en tus sentidos:
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Luz: use cortinas opacas o una máscara para dormir para eliminar la exposición a la luz azul.
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Sonido: Las máquinas de ruido blanco o los sonidos relajantes de la naturaleza pueden ayudar a bloquear el ruido molesto.
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Aroma: Los aceites esenciales de lavanda, manzanilla o cedro pueden preparar tu cerebro para el descanso.
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Tacto: Las texturas suaves y transpirables ayudan al cuerpo a relajarse más rápido.
¿Quieres relajarte antes de dormir? Consulta nuestras guías. Los beneficios de un baño caliente antes de acostarse y si Los baños de hielo antes de dormir podrían funcionar para usted.
Rutina matutina
Incorporar la práctica de hacer la cama a los hábitos saludables
Hacer la cama no tiene por qué ser una tarea ardua. Si lo haces inmediatamente después de despertarte, se convierte en una forma sencilla de:
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Señala que la hora de dormir ha terminado y que tu día está comenzando.
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Reduce el desorden visual, lo que minimiza el estrés mental de bajo grado.
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Crea un ciclo de hábitos que prepare tu cerebro para el impulso.
Incluso el almirante William McRaven, ex SEAL de la Marina y autor de "Haz tu cama" , argumenta que este simple acto puede cambiar tu vida, ya que enseña disciplina y respeto por uno mismo. Tender la cama se trata de construir una vida que te haga sentir bien, empezando por cómo duermes y terminando por cómo te despiertas. Si quieres que ese sueño sea lo más reparador posible, crea un espacio que se sienta limpio, acogedor y seguro.
Y no se trata solo de empezar el día con buen pie, sino de cerrar el círculo cada noche. Volver a una cama hecha demuestra que te has cuidado, incluso en lo más mínimo. Esa constancia genera confianza duradera y fomenta un bienestar duradero.
Preguntas frecuentes
Respuestas rápidas a preguntas frecuentes sobre cómo hacer la cama
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¿Hacer la cama ayuda a dormir mejor?
No directamente, pero un entorno de sueño limpio y organizado reduce la ansiedad y mejora tu actitud a la hora de dormir, y ambos pueden ayudarte a conciliar el sueño más rápido y descansar más profundamente. -
¿Debes ventilar la cama antes de hacerla?
Sí. Retire las sábanas durante 20 a 30 minutos para que la humedad se evapore antes de tender la cama. Esto reduce la humedad y la acumulación de ácaros. -
¿Con qué frecuencia debo lavar mis sábanas y ropa de cama?
Intenta lavar las sábanas semanalmente, las fundas de almohada cada 3 o 4 días y las fundas nórdicas cada 2 semanas. Con mayor frecuencia si sudas por la noche o tienes alergias.